José Leal
"La forma esencial"
José Leal ocupa un lugar singular dentro de la escultura española del siglo XX. Aunque vinculado en su juventud a diferentes movimientos artísticos, desarrolló una voz propia que se consolidó en torno a la figuración como único eje iconográfico esencial , continuando la idea sensualista de la escultura de Baltasar Lobo y Henry Moore aunque siempre evitando la dramatización de este último.
Nacido en Almería en 1941 ha desarrollado una larga carrera marcada por la experimentación con materiales primarios, humildes como el cemento, al que queremos hacer protagonista en esta exposición. Sus inicios, muy castigados por la austera condición de la posguerra, condicionan tanto su formación como el rumbo de su arte, vocación que no se ha visto interrumpida a pesar de las más duras condiciones a lo largo de su vida y que no ha restado ni un ápice de calidad de sus obras, cuidadas con esmero en todo el proceso de creación, en su ejecución y producción.
José Leal parte de una sensibilidad figurativa heredera de las vanguardias y evita el realismo académico en un momento en el que el lenguaje oficial y único era ese, tampoco se deja seducir por el experimentalismo excesivo que tan de moda se pone en España a partir de la llegada de la democracia. Su lenguaje se centra en la síntesis formal: volúmenes redondeados, superficies pulidas y ausencia de detalles anecdóticos. En lugar de representar, evoca la esencia de la figura humana, con especial esmero el cuerpo femenino y la maternidad.
Se puede considerar que su escultura establece una continuidad entre tradición y modernidad, que evita la jerga estridente de la vanguardia, se entrega a la búsqueda de las imágenes míticas sin sentir vergüenza de crear esculturas llenas de belleza. Por un lado, bebe de la monumentalidad clásica y del clasicismo mediterráneo, al que pertenece ; por otro, su tratamiento abstracto de la forma lo aproxima a la modernidad escultórica de Brancusi o Henry Moore, no fragmenta ni dramatiza, sino que tiende hacia la serenidad y el lirismo de Baltasar Lobo.
Su iconografía gira en torno a unos pocos temas, reiterados con variaciones infinitas: en todos ellos se celebra lo humano gozosamente, el rostro de la mujer, los bailarines, las parejas de amantes y ante todo la mujer, como máxima expresión de la vida.
Su escultura puede verse como una búsqueda de la forma esencial, del eidos platónico , arquetipo de las que las cosas sensibles son copias imperfectas , donde destaca la forma, y a la exaltación del cuerpo femenino como representación del inicio, del hogar[comienzo?]. En un siglo marcado por rupturas radicales, guerras y deshumanización, Leal ofrece una obra que busca la humanidad esencial a través de la belleza. Esta fidelidad a la figura, lejos de ser repetitiva,
constituye su manera de construir un lenguaje universal y poético dentro de la escultura contemporánea.
Sus obras se encuentran en espacios públicos de toda España, como el monumento a Gloria Fuertes en Almería o "La Paloma" dedicada a Picasso en Ciudad Real.
Leal ha expuesto en prestigiosas muestras como "Las Edades del Hombre" y ha sido objeto de una exposición antológica en el Patio de Luces de la Diputación de Almería, comisariada por María Dolores Durán. Esta exposición recopiló algunas de sus obras más emblemáticas y se acompañó de un libro que explora su vida y trayectoria artística.
























