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Tony Squance
Evesham, Reino Unido, 1964

Tony Squance (Evesham, Reino Unido, 1964) es dibujante y pintor. Vive y trabaja en Madrid desde el año 1990.

Se inició en la pintura a comienzos de los años noventa y su primera exposición individual tuvo lugar en la galería El Gayo Arte (Madrid) en 1998. Desde entonces ha expuesto en varias galerías en España y ha participado en exposiciones y ferias de arte en Reino Unido, China, Sudáfrica y Chile, entre otros países.

La pintura de Squance resume dos de las respuestas fundamentales, y también antagónicas, desarrolladas por el arte contemporáneo para enfrentarse al horror vacui: la desocupación del espacio y la utilización de una técnica gestual que cubre la superficie del lienzo por completo. Es, además, una suma de la abstracción más enfática y la figuración expresionista que da como resultado obras compuestas por manchas en apariencia informes y que son, en realidad, rostros baconianos y amplias masas indefinidas que, según se mire podrían ser evocaciones paisajísticas.

Los protagonistas de las pinturas de Squance son elementos que surgen o se ahogan en un lugar inmenso. Y esta dramática puesta en escena gana énfasis con una paleta limitada a grises y marrones, sucia y empastada, de distinta intensidad cromática, aplicada con amplios brochazos, a veces, chorreantes. Siente predilección por el rostro humano y por el paisaje. Por la relación entre ambos, por lo que de común tienen, por los límites entre uno y otro género. Dos motivos que implican visiones distintas, una de proximidad y otra de lejanía, pero que el pintor funde en una misma imagen, obligando así al espectador a un ejercicio visual constante para pasar de una a otra. Rostros anónimos pero singulares, entrevistos en difíciles escorzos y que son al mismo tiempo montañas rocosas. Rostros tratados con la libertad del paisajista, disueltos en pinceladas de amplio gesto, entrevistos en acuosas transparencias. 

Sus collages combinan figuras planas con paisajes «románticos» mediante el uso de cinta de carrocería. Las figuras, en su mayoría rotas, provienen de las poses acrobáticas de influencers del mundo del yoga o del wellness (personas que literalmente hacen lo imposible por complacer) y son dibujadas a destajo. Es evidente que las figuras son recortes y –amarrados arbitrariamente al paisaje– guardan poca o nula relación con el fondo.

 

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