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Pablo Valle

Barcelona 1979

Licenciado en Bellas Artes por la UCLM, en Cuenca. Mantengo estudio en Madrid desde hace quince años.

Estudié en Cuenca, donde recibí una educación dirigida a hacer de mi un artista contemporáneo al uso, y donde, llevado por la jovialidad, me entreguê por completo a la pintura.Pronto vendí mis primeros cuadros a un coleccionista que apareciò por ahí, que a su vez era cliente de una galerista que andaba muy interesada en lo que sucedía, por aquel entonces, en la facultad de Bellas Artes de Cuenca.

Con el tiempo ese primer cliente mío se convirtió en mi galerista. Tras muchos años de exposiciones, ferias, reseñas y demás, y coincidiendo con el nacimiento de mi primer hijo, y con el inicio de la crisis económica, nuestra relación se enfrió.Por esa época también cerró la galeria de Barcelona con la que también colaboraba en calidad prácticamente de estrella invitada, y cuya trayectoria se había iniciado con una exposición mía.

Desde entonces, mi actividad expositiva en los circuitos oficiales se detuvo, pese a lo cual yo seguí trabajando a mi manera, tratando directamente con mis clientes, que incluyeron instituciones como por ejemplo el Centro Médico Asturiano y el IMOMA, ambos en Oviedo, donde cuelgan mis cuadros. También he realizado exposiciones en lugares pintorescos y autogestionados, como Can Manresa, Can Timoner ambos en Santanyi, Mallorca, gracias Catalina Obrador, así como en mi taller.

Además, he estado metido en un par de proyectos editoriales que me han llevado una cantidad indigente de tiempo, y que están pendiente de ver pronto la luz.Se trata de “El fin no existe”, un libro de viajes, escrito e ilustrado por mí-un viaje  a la Antártida a bordo de un velero; y de “Cierra los ojos”, un cuento ilustrado, escrito por Nonita Fdz.Estrada-un libro sobre la libertad de los sueños-.

Durante este periodo, además, he trabajado, y trabajo, de manera ocasional, como montador de exposiciones en los principales museos y centros de arte de la ciudad, lo que me ha dado la oportunidad de, en tanto montador de exposiciones-también conocido como “art handler”:manosear obras de arte -de las buenas y de las otras- y objetos arqueológicos de lo más variopinto, desde los restos fósiles del primer dinosaurio con plumas, hasta las coronas votivas de Recesvinto y otros reyes visigodos, pasando por toda suerte de cuadros, fotos, instalaciones de todo pelaje, que muchas veces producimos nosotros, tec., al punto que para mí, estas cosas han llegado a tornarse prosaicas, perdiendo su aura mística de objeto encerrado en una vitrina, o colocado detrás de un cordón de seguridad, para que no te acerques demasiado.

 

Con la naturalidad con que un forense o un sepulturero tratan con la muerte de los otros, así trato yo con los objetos de arte, con guantes de látex enfundados , con sus cartelas y sus vitrinas, con su verdad más mundana. También trato con sus mentiras, pero esas me las reservo para escribirlas en otro lugar.