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Nacido
en París, se traslada junto a su familia a Madrid en 1915, donde ingresará
en el Liceo Francés. A su regreso a la capital francesa en 1918 conoce
a Picasso, quien le animará a seguir su formación en la Academia de
Arte Sacro, en donde aprende junto a Maurice Denise y George Desvallières.
También cuentan entre sus maestros André Lothe y Gino
Severini. Su
obra va a estar influida por el cubismo pero con una valoración cromática
muy personal. En el año 1923 expone en el Salón de Otoño parisino
con una obra que se acerca a las premisas teóricas de la pintura poética.
Entre 1929 y 1934 se sucede una etapa distinta en la que el pintor
regala el protagonismo a la irrupción del color, del que va a emerger
toda la emotividad plástica de la obra. Aunque en su pintura se puede
encontrar un decorativismo propio del arte francés, en esta época
Viñes no se muestra interesado por la temática ni los aspectos formales,
sino que deja que la explosión cromática de los pintores fauve y neofauve
que engalana sus producciones de una sensualidad exacerbada se apodere
definitivamente de sus composiciones. Entre ellas hay que destacar
en su última etapa sus deliciosos paisajes de la costa francesa. |