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Sorolla es el
pintor más importante de la pintura de finales del siglo XIX y el
primer cuarto del XX.
Estudia en
la Escuela de San Carlos y obtiene una beca para ingresar en
la Academia de Roma. Su dedicación plástica
comienza con el cuadro de historia, y es a raíz de su estancia en
París cuando cultiva la temática de contenido social. Finalmente,
en el umbral del siglo XX, el pintor parece encontrar su verdadero
vocabulario estético. Su pintura se llena de colorido dejando a
un lado la carga literaria que la había impregnado hasta el momento.
La constante
en su obra, que podría calificarse ya de impresionista,
es ahora la fascinación por una luz brillante y cegadora que ilumina
las playas del Levante español. La técnica que había aprendido con
anterioridad en París se hace más resuelta y vaporosa.
En 1911 se
hace cargo de la decoración de un salón en la Sociedad Hispánica
de Nueva York, obra que finaliza en 1920, año del cenit de su carrera
artística. |