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Aunque
asturiano de nacimiento, reside en Madrid desde su infancia, donde
fue alumno de Carlos de Haes hasta el año 1879, cuando viaja
a Bruselas. Allí conoce al mecenas Edmond Picard y al grupo
de intelectuales que colaboran en la revista L'Art Moderne.
Participa, a partir de 1883, en la fundación del grupo Los
XX. Consta su aprendizaje cone el pintor belga Joseph Quinaux,
a quien el artista considera su maestro.
Sus sucesivos viajes le facilitarán sin duda el conocimiento
de los estilos imperantes en Europa, por lo que tanto el impresionismo
como el postimpresionismo o el simbolismo son aprehendidos por Regoyos.
En sus primeras obras, en las que se intuía un naturalismo
expresionista, se revela un artista que busca lo cotidiano tomando
como referente el natural, pero sin cargar la representación
del sentimentalismo propio del momento. Poco a poco su arte converge
hacia planteamientos más propios del impresionismo francés:
insiste en una honda preocupación por el efecto luminoso y
se recrea en el juego de masas cromáticas.
En los años noventa se advierte un cambio en su producción
que le conduce al puntillismo. |