Inscripciones: " En Viernes Santo (Madrid). F. Pradilla Ortiz. Año 1908" (al dorso). Etiqueta de papel pegada al dorso en la que figura el siguiente texto: "Junta de Incautación, Protección y Conservación del Tesoro Artístico Nacional. Madrid. nº de inventario: 20875. Procedencia: Hipódromo 42. nº Colec: 7". |
Cuando media la segunda década del siglo xx, Pradilla llevará a cabo una serie de cuadros en los que el principal protagonista el la mujer, a la que retratará en diversas situaciones, en muchos casos utilizando para distintas composiciones la misma modelo. En muchas de estas pinturas alcanza un halo entre modernista y simbolista que le aleja de la dureza conceptual de sus pinturas de historia y del naturalismo exacerbado del paisaje que, como hemos afirmado, interpretará como pocos. El juego de reflejar a una mujer en un espejo debió gustar a Pradilla, en parte por lo que significaba de reto en su ejecución y, no por otro lado, por lo que le permitía pintar a la misma mujer por delante y por detrás. Así, en en esta fecha de 1915, aparece firmada esta composición que el mismo pintor titula al dorso Amparito, posiblemente el nombre de la bella modelo, y de algunos años más tarde, de 1920, conocemos otra composición con un juego parecido, la titulada Otoño triste....! Magdalena Moderna! (RINCÓN, 1999, cat, núm. 341). Una mujer, con la espalda desnuda, posiblemente en actitud de ponerse una ligerísima bata con cuello de gráciles plumas, se refleja en el espejo. Su moño se decora con un curioso trenzado de tela bicolor, azul y blanca. En el reflejo, aunque se advierte la cara, ésta queda ligeramente en penumbra. El espejo, de madera oscura, y posiblemente de gran altura, no podemos precisar si la modelo está sentada o de pie, se recorta en el lado izquierdo ante un muro tapizado con un bello damasco de colores azul y oro. |