Inscripciones: "Cortejo del bautizo del Príncipe D. Juan hijo de los Reyes Católicos. Sevilla año de 1478. Boceto. Francisco Pradilla Ortiz" (en una chapa en la parte frontal). |
La identificación del contenido iconográfico del cuadro, además de la chapa de estilo gótico que presenta, la encontramos en el recibo emitido por el pintor algunos meses más tarde de la conclusión de la pintura y que fue redactado en estos términos: "He recibido del Señor D. Ramón de Aburto la cantidad de =Quince mil pesetas= como precio de mi Primer boceto original, ó sea la primera idea del cuadro grande que he pintado por encargo del Señor D. Luis de Ocharan, de Castro Urdiales, cuyo asunto titulo: "Cortejo del Bautizo del Príncipe Don Juan, hijo de los Reyes Católicos D. Fernando y Dª. Isabel", ocurrido en Sevilla, el 9 de Julio del año 1478, según la relación del Bachiller Andrés Bernaldez, cura que fue de los Palacios, en su crónica inédita del Siglo xv, titulada: "Historia de los Reyes Católicos D. Fernando y Dª. Isabel". Dicho primer boceto adquirido por el Señor Aburto, está pintado al óleo; sobre tela de 81,5 centímetros por 41,5 centímetros de alto. Firmo en Madrid, el 11 de Mayo de 1911 años. Francisco Pradilla Ortiz. Son =15.000 pesetas". Como el mismo pintor nos manifiesta, se trata del primer boceto para el cuadro que con la misma temática pintó en 1910 "al óleo sobre tela de mt. 4,05 de ancho por mt. 1,94 de alto, por encargo directo de D. Luis Ocharan, de Castro Urdiales" y que en la actualidad se encuentra en el Museo del Prado, Casón del Buen Retiro, después de haberse aceptado el legado testamentario de doña Luisa Ocharan Aburto el día 23 de Julio de 1991. |
![]() Cortejo del bautizo del príncipe don Juan, hijo de los Reyes Católicos, en Sevilla, en 1478 Madrid, Museo del Prado, Casón del Buen Retiro. |
El príncipe don Juan, hijo de los Reyes Católicos, heredero de su corona si la muerte no le hubiera alcanzado en plena juventud, nació en Sevilla el día 30 de Junio de 1478 y fue solemnemente bautizado en la catedral hispalense por el cardenal Mendoza el día 9 de Julio del mísmo año. Fue apadrinado por el nuncio de Su Santidad Sixto IV, el embajador de Venecia, el condestable de Castilla y el conde de Benavente. Falleció en Salamanca el día 6 de Octubre de 1497, frustrándose así todas las esperanzas depositadas en él. El boceto que nos ocupa, debido a sus importantes dimensiones (41,5x 81,5cm) nos permite poder observar cada una de las figuras con notable detenimiento, ya que el pintor se esforzó por mostrarnos un importante número de detalles, poniéndose de manifiesto el perfecto rigor de Pradilla al estudiar cada uno de los elementos que configuran el cuadro, tanto en las indumentarias de los personajes como en los objetos y enseres que figuran en este gran lienzo, documentándose concienzudamente para ello. La pincelada rápida y cargada de materia a la que nos tiene acostumbrados Pradilla en muchos de sus bocetos, lo que le produce ese efecto de frescura y espontaneidad, aunque aquí no nos es del todo ajena, se convierte en esta ocasión en una pincelada sabia y medida que permite hacer concesiones al detalle. |
![]() Detalles del aya portando al príncipe en el cuadro definitivo y en el boceto. |
La
comitiva regia transcurre por una de las calles de Sevilla que conduce
hasta la catedral. La calle está entoldada con lienzos tensados
por sogas y que por su tono crudo, contrastan con los blancos del encalado
de los muros y con el azul del cielo que se advierte entre ellos. Estos
mismos toldos, dejando pasar en algunos momentos la luz del sol, producen
un curioso efecto de luces y sombras, sabiamente conseguido por el
pintor. En la puerta de la catedral, en lo alto de la escalerilla,
esperan la llegada del cortejo varios eclesiásticos, obispos
con mitra y báculo y sacerdotes revestidos con ricos ornamentos
y también algunos monaguillos. Junto a ellos, varias cruces
parroquiales de rica orfebrería con vistosas mangas bordadas.
En la escalera, un soldado da escolta. El en fondo, y ocupando prácticamente
la mitad de la composición, un amplio palco adornado en su frente
con tapices heráldicos y cubierto con dosel también con
escudos, acoge a distintas damas que comienzan a ver el paso del cortejo.
En un primer plano, la chiquillería, haciendo travesuras y una
jaula de la que sacan palomas blancas.
Unos niños vestidos de paje dan comienzo a la procesión cívica, ayudando el primero de ellos a llevar una espada, que porta un adulto y otros dos parecen llevar uno el orbe y el otro algo parecido a un copón. Trás este grupo infantil, una serie de hombres con mazas doradas portan una rica alfombra y siguiendo a este grupo aparece el aya que lleva al pequeño príncipe que va a ser cristianado. Es curioso destacar cómo Pradilla ilumina a este personaje utilizando sabiamente el juego de luces y sombras. Más en primer plano otro infante que porta un cojín con la corona. A caballo, otros miembros de la comitiva, entre los que podemos identificar al cardenal Mendoza, con las ropas purpúreas propias de su dignidad y al rey Fernando el Católico. Detrás de ellos, también a caballo, favoreciendo así la visibilidad de los mísmos, otros personajes. A la derecha algunos niños con instrumentos musicales. Este boceto que nos ocupa presenta numerosas diferencias con la obra definitiva. Es tradición familiar que entre los personajes que figuran en el cuadro aparecen distintos miembros de la familia Ocharan. Debemos destacar, por último, el magnífico marco de estilo gótico que encuadra el lienzo y el exterior, que conforma la vitrina que guarda esta joya de la pintura española. |