Mal de amores. Siglo XV
Óleo sobre lienzo, 158,5 x 255 cm
Firmado y fechado: "F. Pradilla Ortiz. Madrid 1912"

Inscripciones: "Mal de Amores....! escena en el siglo xv. Pintado por encargo directo del Señor D. Ramón de Aburto en Madrid el año 1912. Francisco Pradilla Ortiz". Etiqueta de papel pegada al dorso en la que figura el siguiente texto: "Junta de Incautación, Protección y Conservación del Tesoro Artístico Nacional. Madrid. nº de inventario: 20878. Procedencia: Hipódromo 42. nº Colec.: 10". Hay otra etiqueta en la que figura: "Exposición de Arte Español Contemporáneo en París. Número. 345. Título de la obra Mal de Amores. Autor Francisco Pradilla. Dimensiones 3,93 x 1,96. Procedencia Madrid (Particular)."

Sobre la ejecución de esta magnífica obra de Pradilla tenemos numerosas noticias en la correspondencia mantenida por el pintor con Don Ramón de Aburto, correspondencia que hemos tenido la oportunidad de consultar.

La primera referencia que tenemos de este cuadro es la que proporciona el mismo pintor en carta escrita al coleccionista Aburto el día 19 de Abril de 1908, tras el envío de otros cuadros -posiblemente los titulados Así transcurre la vida y En Viernes Santo. Madrid, fechados en ese año -cuando afirma: "Ya estoy estudiando el cuadro grande, en el cual he de echar el resto".

Poco más de cuatro años más tarde, en una carta enviada por Pradilla a Aburto el día 15 de Mayo de 1912, el pintor escribe: "Ya trajeron el marco del cuadro y aunque no del todo terminado, puede verse. Por lo tanto, pueden V.V. venir a verlo cuando gusten y para que su Señora (c. p. b.) elija la hora y día que mas le agrade, desde la tarde de hoy y días siguientes no saldré yo de casa".

Fechado en Madrid, en 6 de Junio de 1912, está el recibo del cuadro redactado en estos términos: "He recibido del Señor D. Ramón de Aburto, la cantidad de pesetas = 33.000 = "Treinta y tres mil" como precio, fijado generosamente por el Señor de Aburto, del cuadro que me encargó, pintado de mi mano, al óleo, sobre tela de 2 metros 55 centímetros de ancho por 1 metro 58 centímetros y medio de alto; cuyo título es: "Mal de amores...?!". Escena del último tercio del Siglo xv".


Detalle de Mal de Amores

Por lo que respecta al marco, de gran belleza, ya hemos recogido la noticia que da Pradilla en carta de 15 de Mayo de 1912, cuando el pintor escribe: "Ya trajeron el marco del cuadro". En carta posterior, de 22 de Agosto del mismo año, Pradilla pone en conocimiento de Ramón de Aburto que "Días pasados me envió Suarez la cuenta que aquí adjunto a V. del marco para su cuadro de V.V. "Mal de amores" y de la chapa de metal con la inscripción gótica para el boceto "Bautizo" la cual ya quedó colocada. Como dije a V. el marco grande lo mandé al taller de Suarez para reformar el dorado, y añadirle unas basas en su traviesa inferior que le completan muy bien. La inscripción la pintaré yo mismo. El precio me parece bien. Si V. quiere que yo salde la cuenta, no tiene mas que decírmelo por telefonema, porque aún me queda algún dinero".

El 8 de Septiembre del mismo año, Pradilla le comunica por carta a don Ramón de Aburto: "Recibí ayer su "telefonema" y hoy recibo su muy grata fecha 7 de Septiembre conteniendo el Cheque del Banco de Bilbao de pts. 7.435 al cargo del Credit Lyonnais como complemento del precio por V.V. generosamente fijado por mi cuadro "Mal de amores" de su propiedad de V.V., y liquidación de 1.435 pesetas, precio del marco gótico ejecutado por D. José Suarez. Por todo me repito profundamente reconocido".

Nos interesa destacar también algunas apreciaciones que sobre la bondad de su obra le hace llegar el mismo pintor al nuevo propietario de la obra, como estos párrafos de la carta de 22 de Agosto de 1912: "Ultimamente vinieron a ver los cuadros muchos aristócratas, con sus familias, entre ellos el marqués de Camarasa, que es amigo particular del Rey y tiene un alto cargo en Palacio. Todos admiraron sobremanera "Mal de amores" y cito este señor porque pasó varias horas, asegurando que jamás vió cuadro que le produjera tan exacta impresión de la realidad y del relieve pues que el superior a las famosas "Meninas" y que solo el esterioscopo podrá superarle. Recuerdo que cuando V. vió su cuadro casi terminado, le produjo igual efecto. También los Doctores Pulido, padre e hijo, que han pintado, recorrido diversas veces Europa y estudiado en Austria y Alemania, decían; que entre los cien mil cuadros que habrán visto, jamás recibieron tan profunda impresión de belleza y realidad como a la vista de "Mal de amores". Como se trata de opinión de personas tan prácticas y conocedoras, lo comunico a V. por ser satisfactorio para V.V. y para mi. Como queda el cuadro en el estudio, ya irán V.V. oyendo! a mi me satisface porque me propuse que en su cuadro se produjese al aire libre el efecto de distancia que nadie había conseguido, como se logró en algunos cuadros de interior. Trabajé todavía, sobre todo en el fondo".

En carta de 8 de Septiembre de 1912 le escribía Pradilla a Aburto: "Agradezco a V. infinito su amabilísima y cordial enhorabuena, que para mi es la más valiosa y satisfactoria, porque si a su amable Señora (c p b) que tan bondadosa se mostró ante mi obra, y a V. no les satisficiese mi cuadro, sería un tormento para mí; porque son V.V.
 

quienes han de gozarlo, y daría yo por mal empleado el esfuerzo hecho para producirlo".

Titulado en nuestra monografía de 1999 como "Melancólica" (cat. núm 284), en aquellos momentos en paradero desconocido, afirmábamos entonces que se trataba de una recreación de una estampa medieval. Ante una sólida logia de carácter claustral, de estilo románico, una joven aparece recostada sobre almohadones en un elegante banco de piedra de rica talla, cuyas vestiduras se desparraman por una bella alfombra que ocupa el suelo en el centro de la composición floral. Sus zapatos aparecen dispersos. A su derecha, en el banco, una bandeja que soporta algunas piezas de cristal. Ante ella un joven músico, un trovador que carga a sus espaldas una especie de laúd, de gran tamaño, llamado chitarrone, y con espada en el cinto, intenta animar a la joven que el atendida por una dueña, junto a la que aparecen, como si de sus atributos se tratase, unas llaves y unas tijeras. La capa del trovador y su cantimplora se encuentran junto a él, en el suelo. Al otro lado su padre, con carácter adusto, sentado en el mismo banco, con una jarra en la mano derecha y junto a él, en el suelo, una jarra de cerámica blanca y una especie de palangana donde aparece una botella. En el fondo, a la derecha, un espacio ajardinado con gigantescas hortensias de flores azuladas se abre hacia un amplio paisaje que no es otro que la bahía de la ría de Vigo, tantas veces plasmada por Pradilla en sus obras, como se pone de manifiesto en su cuadro titulado "Hortensias en Galicia. Ría de Vigo", pintado posiblemente hacia 1901 (RINCÓN, 1999, cat. núm. 216).

El tratamiento de la luz y la brillantez de los colores empleados por el artista en los distintos elementos y figuras que componen la escena, son sin lugar a dudas, con el preciso dibujo y la justeza de la pincelada, los grandes aciertos de esta composición, impregnada de melancólicos y nostálgicos acentos.


Fotografía del cuadro Mal de amores conservada por Francisco Pradilla (detalle).
En el estudio de Pradilla se encontraba una fotografía de este cuadro (reproducida en este trabajo) que presenta una cuadrícula, deduciendo de ellos que había sido el propio pintor el que la había trazado para llevar una réplica, una reproducción o una versión. Hace pocos años tuvimos la oportunidad de ver una pintura, firmada por Miguel Pradilla, hijo del maestro, con esta composición, que justificaba la cuadratura de la fotografía para facilitar la copia por el joven artista.