Concetto Pozzati
(Vò Vecchio di Padova, 1935)
| En 1942 su familia, a raíz de las convulsiones de la guerra, se retira a Assago. Siete años más tarde se traslada a Bolonia, donde empieza a contactar con el Instituto del Arte. Pozzati comienza su carrera artística inclinándose por el estudio de la Arquitectura y Publicidad. Se traslada a Paría a fin de perfeccionar el estudio de esta última y acabará en los años sesenta en Bolonia centrado en el trabajo con cerámica y en el 1956 hasta 1967 impartió Diseño Gráfico Publicitario. Es entonces cuando comienza su trabajo como organizador cultural. |
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Así, por ejemplo, en la década de los sesenta empieza a realizar una labor de entidad escribiendo en numerosas revistas especializadas, interesándose por el problema de la crítica y del arte desde la perspectiva del pintor.
No obstante, amplía sus horizontes de acción, y llega a realizar alguna que otra escenografía teatral entre 1962 y 1964. En 1967 da clases en la Academia de Bellas Artes de Urbino, que acabará dirigiendo hasta 1973. No puede dejarse de lado el dato de que la biografía de Pozzatti está imbricada con el mundo de la enseñanza, tal y como lo demuestran su paso como profesor en la Academia de Florencia, la de Venecia, lo mismo que de Director Artístico de la Casa de Mantegna en Mantua. En 1975 recibe el premio el “Perseo de oro” junto con Umberto Eco y Ricardo Muti. El año 1977 es igualmente importante, en la medida en que funda con Turcato, Accardi, Colombo, Tadini, Capello y Rotella el grupo “Cooperarte” y se dedica a mover por Italia las obras de este grupo de pintores.
Con un currículum de exposiciones más que notables es nombrado Académico de San Luca y Asesor de Cultura del Ayuntamiento de Bolonia (1993-1996). En 1998 se le nombra Director Artístico de la Casa de Mantenga en Mantua. En todos estos años el pintor no cesa de colaborar con otros pintores. En 2001 se inauguró un mosaico para el metro de Roma, pero lo más importante de este pintor es cómo desde sus comienzos próximos al arte pop, se interesa por todas las estéticas y las inserta en el marco de una formación publicitaria, potencia la técnica del graffiti en la que apenas existe el trazo y le suscita la reflexión sobre el concepto de la cultura de masas. Todo esto ha hecho que su obra presentes diferentes niveles de lectura de su obra, por lo que el espectador cobra un papel esencial. Es el hecho de ese atender continuamente a los nuevos materiales y colaborar de continuo con otros pintores lo que ha permitido que su obra permanezca viva y actual, así como la reflexión sobre la violencia en la comunicación. No en vano se ha dicho de él que es “el hombre del diálogo”.

Otro dato fundamental de su obra es el modo de ordenarla. Concetto Pozzati ofrece sus cuadros insertos dentro de un ciclo que lo abarca y potencia su significado en la medida en que se insertan en una “narración”. De este modo, entre 1991 ha trabajado en cuatro ciclos: “Paisaje imposible”, “Centinelas de la pintura”, “Todo en la cabeza”, en el que se reflexiona acerca del concepto de individualidad, sobre su propia “arqueología interior”, y “El pintor como titiritero”. Es en este último donde reivindica “el grito” del artista frente a las masas, un grito que procede de él mismo y cuyos acompañantes son las marionetas de su mundo interior.
Hoy en día vive en Bolonia y forma parte de la Academia de Pintura de la ciudad. No obstante, no hay que olvidar que ha expuesto en Moscú, Marsella, Viena, Johannesburgo, Chicago, Londres, París, Belgrado, Bremen, París, Bonn o Copenhague.
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