Picasso, Pablo Nacido en Málaga, inicia su formación en Barcelona hasta su traslado a París en el año 1900. Sus primeros contactos artísticos se establecen con el impresionismo de finales de siglo y la obra de Toulouse-Lautrec, pero su espíritu inquieto y su afán de búsqueda artística le conducen en seguida a definir su propio universo plástico. Entre 1901 y 1904 (época azul) predomina la preocupación por los desamparados, que se plasma con talante pesimista en figuras esqueléticas, melancólicas, bañadas por la frialdad simbólica del azul. El período siguiente, entre 1905 y 1907, se llena de personajes circenses. Dominan un dibujo más blando y una suavización de las tonalidades. Se aprecian, además, aspectos que relacionan esta obra con una pintura cercana al simbolismo. La muerte de Cézanne marca al artista malagueño de un modo especial, y accede a otras vías estéticas centradas en la esencialidad de la forma y los volúmenes geométricos. En 1907 realiza Las señoritas de Aviñón, que supone la irrupción del cubismo en el panorama internacional, la ruptura con el arte poético de Matisse y la consagración de una obra clave del arte contemporáneo. A partir de aquí Picasso se introduce en el cubismo analítico, en el que lo representado se descompone para ser objeto de un análisis exhaustivo. Su constante curiosidad desemboca, sin embargo, en el cubismo sintético, en el que destaca el monocromatismo y el cultivo de la naturaleza muerta. El siguiente paso en la desintegración de las formas es el cubismo hermético. El período cristal nace como evolución última, en la que se abandona el modelo representado para dar lugar a un escenario compositivo creado a partir de juegos de color que se armonizan en el espacio. Su estancia en Roma en 1917 marca sin duda la tendencia a la figuración que inicia su época clásica. A partir de 1925 la temática cambia y el pintor utiliza una estética más propia del expresionismo. El dramatismo anunciado toma forma finalmente en el Guernica, en 1937, obra maestra del arte latente y doloroso como testigo de honor de una contienda. Tras la Segunda Guerra Mundial Picasso inicia una etapa más relajada y amable, y ya en los años cincuenta vuelven a aparecer los matices expresionistas. |