nos marcamos al diseñarla de conseguir que sea un reconocimiento de Oteiza a nivel internacional".
Rowell destacó de Oteiza que "para un extranjero como yo, lo que sorprende del artista guipuzcoano es que el grueso de su trabajo se sitúa en una década, la de los años 50. Para mí, que Oteiza haga tantos trabajos y tan revolucionarios en un periodo de tiempo tan corto, cuando luego vivió 40 años más, creo que es algo único en la historia del Arte".
La comisaria estadounidense de la exposición destacó como "inusual" otro rasgo de la producción de Oteiza: el hecho de que fuese un artista que "trabajó a una escala modesta sus esculturas , ya que el resto de los grandes escultores de su tiempo, como Chillida o Richard Serra, trabajan a escalas más monumentales".
La muestra, que ocupa las cuatro salas de formas singulares y los pasillos de la tercera planta del original edificio diseñado por Frank O. Gehry para Bilbao, está organizada de acuerdo con un criterio que intenta plasmar la evolución formal y conceptual del artista, explicaron sus comisarios, Rowell y el escultor bilbaíno discípulo de Oteiza Txomin Badiola.
Por este motivo, dijo Badiola, puede dar al visitante la sensación de "amontonamiento" de las esculturas ya que han preferido destacar el conjunto de ellas, como concebía Oteiza el sentido de la escultura, que "sacralizarlas" otorgándoles un espacio propio y diferenciado a cada una de ellas.
La ultima gran muestra itinerante que se organizó en España sobre la obra del escultor guipuzcoano se llevó a cabo en 1988 en Madrid bajo el título 'Oteiza, Propósito experimental', que viajó posteriormente a Barcelona y Bilbao, y tuvo como comisario también en aquella ocasión al escultor bilbaíno Txomin Badiola.
|