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Su
diplomatura como arquitecto por la Universidad Católica de Santiago
de Chile le encamina a desempeñar su tarea profesional en el Pabellón
español de la Exposición Internacional, donde, sin duda, tendría
la oportunidad de contemplar el Guernica de Picasso y
la obra de Miró,
Alberto o Julio González. Probablemente este estrecho contacto
con el arte de vanguardia y su anterior conocimiento de la obra
de Dalí,
a quien conoce gracias a Federico García Lorca,
le animen a entregarse definitivamente al mundo del arte. Su primera
etapa creativa, que comienza ya en 1938, está dominada por las premisas estilísticas del
automatismo.
Datan
de este momento las obras que el mismo escultor ha bautizado
con el nombre de "morfologías psicológicas", que cuentan,
según los teóricos, entre su producción de mayor calidad. Un año más
tarde viaja a Estados Unidos, lugar en el que va a entablar una gran
amistad con Marcel Duchamp. Matta es uno de los participantes en la
Exposición Internacional del Surrealismo (1940) organizada en México
por César Moro y Wolfgang
Paalen. |