|
|
Aprendiz
en un taller de imaginería con tan sólo doce años
de edad, desarrolla su formación académica en las
Escuelas de Artes y Oficios de Valladolid y Madrid.
En 1939 se marcha exiliado a Francia, donde traba amistad con Picasso
y Henri Laurens, hecho decisivo a lo largo de su trayectoria, y
entra a formar parte del grupo de los artistas asentados en París
bajo la denominación Escuela de París.
En ese mismo
año de su llegada su obra se orienta hacia el cubismo y la
influencia de Laurens, aunque aún no se ha desprendido del
expresionismo característico de sus primeras imágenes.
Dentro de su producción de los cuarenta, Lobo combina tanto
la huella de Giacometti, en su época surrealista, como la
de la estatuaria arcaica retomada por el cubismo y Picasso. Pequeñas
figuras escultóricas se convierten en exvotos en los que
el artista se afianza en su interés por el análisis
volumétrico, y la simplicidad en las fisonomías las
hace portadoras de un gran empaque y monumentalidad.
En los años cincuenta la orientación de su obra se
encamina hacia Brancusi y la escultura clásica cicládica.
Su producción se inclina a la abstracción con formas
en las que predomina la geometría y la esquematización
conceptual. La mujer, constante fuente de inspiración de
la obra del escultor, en su trabajo más reciente se representa
acomodada en la curva y en la pulidez de las superficies. Utiliza
tanto el mármol como el bronce como materiales expresivos.
|