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En
Barcelona, su ciudad natal, inicia sus estudios de la mano de Ángel
Ferrant y Félix Mestres. Tras su experiencia con el cartel publicitario
y el dibujo de ilustración, decide trasladarse a París después de
la Guerra Civil para dedicarse a la creación de decorados teatrales.
La etapa parisina le inicia en el conocimiento de Bonnard y Willard,
a la vez que le pone en contacto con Picasso, en 1944, quien le influye
no tanto en aspectos estilísticos como en su búsqueda de nuevas experimentaciones,
y con otros españoles afincados en la capital francesa. Su investigación
constante en el campo de la técnica y de los materiales le lleva a
la práctica del collage, que discurre entre un estilo surrealista
y el cubismo. Sus series de los cincuenta se basan en un juego cromático
en el que se combinan el negro y el rojo junto a los buscados efectos
matéricos. Hacia 1960 realiza una serie de esculturas antropomorfas
y muy expresivas a partir de materiales poco usuales como el plomo.
A partir de 1974 conoce una etapa de mayor austeridad que revierte
en obras de gran formato sobre papel, cartón o madera, y en las que
el artista parece evitar la inclusión del color. |