Marta Cárdenas (San Sebastián, 1944)

Con catorce años experimenta la “revelación” de la pintura y desde entonces se ha dedicado a ella con empeño. Marta Cárdenas se recuerda a sí misma dibujando enfurecidamente con un lápiz de grafito y unas acuarelas que aplicaba a las radiografías que manejaba su padre. Pero lo que fue el verdadero descubrimiento para el resto de su vida y carrera fue el bloc. El bloc se ha convertido en una pieza fundamental en su trayectoria y nunca renuncia a llevar uno o más de uno a mano. En palabras de ella: “ El asunto es además y dentro de lo posible, ser pintora todos los días de mi vida”. Son blocs que le caben en el bolso, otros que hay que llevar en la mano, con un papel de calidad, un tono y un gramaje determinados, etc...

Hasta el 1979 dedicó su mirada al paisaje y a los animales, llegando incluso a pasar largos días en el zoológico, y para cuya captación de matices hubo de emplear unas cerdas entintadas que atrapaban el movimiento con especial soltura y expresividad. Poco a poco le fue atrayendo más el proceso según el cual mutan las cosas: desde un lugar en unas horas al instante de completa motricidad de unos pajarillos saltando. No antes o después, sino el movimiento en sí. Para lograrlo resultó esencial la idea de Julián Gállego de pintar con carbón, y con los años fue anotando en el cuadernillo cuanto sucedía a su alrededor. Para alcanzar ese “instante” le fueron de gran utilidad el conocimiento de los impresionistas y el empleo de un pincel “estilográfico”, cuya “fluida suavidad atrapaba con elegancia los gestos del felino, que sólo me apetecía [ahora] trabajar a línea”, como simple “médium” entre la realidad y el bloc.
Entre 1963 y 1968 estudia en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando (Madrid). Un año más tarde obtiene la beca del Gobierno Francés y en 1980 se le concede la beca de la Fundación Juan March. Ha impartido cursos y talleres en Managua, Arteleku, Bilboarte y el Círculo de Bellas Artes (Madrid). En la actualidad reside en San Sebastián y en Madrid.

En 2005 colabora en la publicación “3 X Asia” y se acerca con devoción al estudio del mundo oriental y, más  en concreto, a la tradición letrada china, el CHAN y el ZEN, y todo lo tocante a su caligrafía, a su trazado, para poder valorar cada carácter como un “diseño aislado”. Más tarde llegó el viaje a Japón y el descubrimiento del teatro NÒ, y en 1996 emprende otro a la India del Sur, que le golpeó artísticamente. Escribe Marta Cárdenas: “supe que mi pintura iba a cambiar radicalmente: ¿cómo pasar de largo, sin experimentar con él, ante semejante uso del color?, ¿cómo contentarme (...) con mi pobre, y sobre todo archisabido, concepto del diseño y de la forma (...)?”. A partir de ahí continuó investigando y trabajando sobre los apuntes tomados.

De hecho, esa vivencia frustrante y enriquecedora al mismo tiempo de ignorar tantas y tantas culturas, de darse cuenta de la infinidad de formas que quedan por explorar fue la responsable de su acercamiento a la abstracción. El milenarismo de dichas culturas, lo próximo a lo tribal y las telas estampadas (frente a los coquetos diseños europeos) repercutieron notablemente en su trabajo. No obstante, Cárdenas en ningún momento se queda en la mera copia, sino que parte de lo anotado en sus cuadernos para desde ahí manipularlo de distintos modos: transformaciones con el color, superponiendo estampados, etc. Con todo ello ofrece luego una obra tras la que se intuye la experimentación, la vocación y el entusiasmo.