Bonifacio, Alfonso (San Sebastián, 1933)


1934 Bonifacio Alfonso Gómez Fernández nace en San Sebastián (Donostia) el 19 de junio. Hijo de Pedro Gómez Basterra, donostiarra, y de Dolores Fernández Nieto, oriunda de El Puerto de Santa María, de Cádiz. De sus abuelos, sólo conocía a Felipa Basterra, su abuela paterna, y a Sabas Fernández, su abuelo materno, que ejerció también de padre para el pintor.
 

1936 Su padre, encargado general de Construcciones Mendizabal, muere fusilado defendiendo a la República. Su madre se ve obligada a emprender con sus dos hijos un éxodo por Vizcaya, Cantabria, Asturias y Francia.

1937 La familia regresa a San Sebastián, Bonifacio tiene que ingresar en la Casa de la Misericordia. Son años calamitosos, los de la beneficencia clerical, comiendo boniatos para matar el hambre y tocando la campanilla para matar el tiempo.

1940 A los siete años cumplidos forma parte del coro de voces blancas de la Catedral del Buen Pastor, lo que alterna con la función de monaguillo. Su primer maestro, Julio García Sanz, es quien le incita en el estímulo del arte, al regalarle una caja de acuarelas. En este momento empezó a fraguarse lo que con el tiempo sería la pasión balsámica de su vida.

1947 Sin dejar su incipiente actividad pictórica, empieza su personal antología de oficios: botones de hotel, pinche de cocina, aprendiz de herrero, ebanista, lavandero, recadero y pescador profesional. Sigue garabateando en los ratos de ocio.

1950 Para poder ayudar a la familia ve el cielo abierto al encontrar su primera colocación fija en el Café Oriental. Poco tiempo después se coloca en el Café Txoko, un local frecuentado por toreros famosos, como Domingo Ortega, Pepe Luis Vázquez, Luis Miguel Dominguín, Antonio Bienvenida, entre otros. Las miradas de Bonifacio a estos diestros fomentan en su interior sueños taurinos.

 
Con el bailaor José Mª. Botella y el matador José Mª. Rekondo.
San Sebastian.

1953 Los sueños de torerillo pasaron de ser monosabio a llegar a torear 25 novilladas con caballos. Una cornada en Bilbao le retira del toreo activo, más no del imaginario, porque eso lo llevará con él mientras viva. Pero como hay que vivir, trabaja de pintor de brocha gorda, además de rotulista. Sin saber de qué manera lo ha conseguido toca la batería con el conjunto de jazz de Perico Salinas, actuando en un local de copas llamado el Zorongo. No olvida la pintura. La tiene en nebulosa como una esperanza fabricadora de ser algún día la mayor de sus conquistas personales.

1955 A partir de haberle concedido el Primer Premio de Pintura de San Sebastián con una obra titulada Cristo Cubista, se matricula en la Escuela de Artes y Oficios de la ciudad para buscar la amistad de todos los colores del espectro y conocer mejor el rígido aliento de las líneas curvas, quebradas y rectas (aunque con el deseo de encontrarse lo menos posible con estas últimas).

1957 Contrae matrimonio con Ivonne, una joven de sangre francesa y polaca. Nacen sus dos hijas Ivonne y Cristina. Como empieza a poseer bastante buena mano para el dibujo le contratan en diversas empresas de artes gráficas.

1958 En este año comienza su carrera como pintor. Realiza su primera exposición individual en el Ateneo de Guipúzcoa. Viaja a París con el pintor José María Ortiz y Rafael Ruiz Balerdi. Sobreviven con la tarea de recoger revistas por casas particulares. Ven museos y exposiciones de arte empapándose de sueños que los transporten hasta sus futuros respectivos. Conoce a Antonio Saura, Manuel H. Mompó y Modesto Cuixart.

1960 Exposición individual en la Galería Aranaz Darras (San Sebastián).

1961 Consigue realizar una exposición individual en la Galería Bonino de Buenos Aires (Argentina).

1962 Luego llegará su tercera exposición individual. Será en la Galería Aranaz Darras de la capital donostiarra. En esta exposición conoce al escultor Eduardo Chillida que adquiere tres de sus obras.

 
En compañía de José Mª. Ortiz y Rafael Ruiz Balerdi.
París, 1958.

 

1963 Decide tomar la pintura con entrega y pasión. Y de ésta entrega y pasión nunca más volverá a salir.

1966 Se separa de Ivonne e inicia su vida sentimental con Mari Carmen Flores. Este mismo año expone en la "Galería Grises", de Luis Merino (Bilbao), y vende todos los cuadros; la mayoría de ellos de pequeño y aun de pequeñísimo formato. Allí expusieron Miró, Dalí, Tàpies, Millares, Saura, Equipo Crónica, Mompó, Sempere, Barjola y Gordillo entre otros. Bonifacio conoce a muchos de ellos llegando a intercambiar sus obras con ellos. En estos tiempos las pinturas de Bonifacio parecían estar poseídas por una fiebre erotizante imparable, pero en absoluto apelando a recursos pornográficos. Sin soltar el pitillo de sus dedos, su dibujo mejoraba de forma casi milagrosa. Como la tonalidad de los colores se le resistían, sus líneas tuvieron que gestarse dentro de las apacibles y complejas turbulencias de los blancos, y fue por estos blancos que se hizo dueño de las líneas. Ahí se fraguó la magia formal de Bonifacio. El mundo enduendado que suele habitar en sus mejores obras tiene su origen en el enriquecimiento de su mano en aquellos días bilbaínos.

1967 Vuelve a exponer en la Galería Grises. Pinta dos murales para dos barcos. Esa pintura es ajena a su trayectoria abstracta. Se trataba de conseguir unos dineros para poder seguir malviviendo. En aquel año consigue un trabajo fijo como publicista en la Imprenta Industrial. Aunque la pobreza les golpeará los rostros continuamente, Bonifacio y Flores siempre estaban alegres. Ese mismo año expuso de manera individual en al Galería Mainel de Burgos y la Galería Libros de Zaragoza.

 
Entre Mari Carmen y Antonio Saura.
En Cuenca.

1968 Conoce a Fernando Zóbel en la Galería Grises. Zóbel le compra dos cuadros para el Museo de Arte Abstracto de Cuenca inaugurado dos años antes. Fue de este modo cómo Bonifacio despega de Bilbao. Bonifacio y Flores, animados por Fernando Zóbel ,se trasladan a Cuenca instalándose en la casa-estudio del pintor José Guerrero entonces afincado en Nueva York. Allí comienza a participar en el mundillo artístico e intelectual creado por los artistas afincados en esa ciudad, como Gustavo Torner, Gerardo Rueda, Eusebio Sempere, Antonio Saura, Manolo Millares o el propio Fernando Zóbel entre otros. Al poco tiempo la pareja se traslada a la calle Pilares para acabar fijando su domicilio en la calle Alfonso VIII donde vivirán por espacio de veintisiete años.

1970 Entra a formar parte del grupo de artistas de la más prestigiosa y avanzada galería de Madrid de aquel tiempo, Juana Mordó en la que realiza su primera exposición individual. En ese grupo de artistas figuran, entre otros, Manolo Millares, Antonio Saura, José Guerrero, Gerardo Rueda, Lucio Muñoz y Eusebio Sempere.

1971 Antonio Saura, inspirándose en los “consejos a un pintor” del Códice Armenio de 1489, guardado en la Biblioteca Nacional de París, escribe para Bonifacio un penetrante texto titulado El código armenio . Con frecuencia Bonifacio hablaba de Saura con el que mantuvo una larga y fructífera amistad.

 
Con Saura y Fernando Zobel.

En ese año comienza a coleccionar los insectos que le servirán como modelos para su pintura y, muy especialmente, para sus famosas series Insectos formadas por un total de 60 grabados editados por la Galería Juana Mordó al año siguiente.

1973 El Museo de Arte Abstracto de Cuenca le edita el libro Cuatro orejas y rabo con dibujos sobre un tema de toros. Sobre textos de Eugenio Noel, Corrochano, Alberti, José María de Cossío y Bergamín, Navalón y otros, Bonifacio consigue entreverar su pasión y conocimiento de mundo del toro con el juego de muñeca. En una entrevista, años más tarde, Bonifacio augura lo siguiente: “Esto de la pintura es como lo de los toreros: hay que tener buen juego de muñeca; depende mucho de la muñeca, de ahí salen las cosas”.

 
Bonifacio con Juana Mordó

1974 Realiza su primera exposición individual en la Galería Antonio Machón de Valladolid (Carmen Durango).

1975 Realiza 5 aguafuertes para la carpeta de grabados “ Norberto el Pata y el Pitín” que edita Gustavo Gili de Barcelona.

1976 La editorial Ives Rivière de París publica el portafolios “ Recetas de cocina de Ruperto de Nola ” con 15 aguafuertes de Bonifacio. Allí conoce a importantes artistas como Alechinsky, Asger Jorn, etc.

1977 Segunda exposición en la madrileña Galería Juana Mordó. Exposición en el Museo de Arte Contemporáneo de Vitoria y en el Museo de Arte Moderno de Bilbao.

 
En el taller del editor Gustavo Gili.
Barcelona, 1975.

Exposiciones individuales en París y Dinamarca. Por aquellos días Televisión Española presenta un reportaje sobre los artistas que vivían en Cuenca. Las cámaras visitan los estudios y cada uno habla de su arte. Todos ellos se explican con fluidez y locuacidad. Cuando le llegó el turno a Bonifacio y le preguntaron por su pintura, el donostiarra se limitó a decir “yo qué sé” al tiempo que escapaba del campo de las cámaras. No lo hizo por pose ni por desprecio hacia nadie, sino porque Bonifacio es simplemente un artista anti-solemne.

1978 Expone individualmente en Noruega y Dinamarca. Segunda exposición en la Galería de Antonio Machón de Valladolid (Galería Carmen Durango) y edición del portafolios “ Serán ceniza ” con cinco aguafuertes de Bonifacio y cinco sonetos de José Bergamín. Bonifacio ha reconocido en cualquier lugar y circunstancia que fue el pintor Antonio Lorenzo quien le enseñó a grabar. Eso de los agradecimientos es algo natural en Bonifacio. A todos los amigos bilbaínos que le visitaban en Cuenca les contaba: “gracias a Luis Merino (Galería Grises) estoy yo aquí”.

1979 Es un año en el que celebra bastantes exposiciones individuales tanto en España como en el extranjero (Madrid, Sevilla, Dinamarca, Pamplona, Estella, Tudela, Santiago de Compostela, Bayonne , Santa Cruz de Tenerife). A través de los catálogos de estas muestras Bonifacio va avivando los colores logrando, al tiempo, notables avances en este sentido.

 
En casa de Eduardo Chillida.
San Sebastián.

1980 Tercera exposición individual en la galería Juana Mordó de Madrid.

1982 Expone en Cuenca, Orleans (Francia), Madrid. La Galería Juana Mordó presenta su obra en la feria internacional de Basilea (Suiza).

1983 Expone en el museo de Bellas Artes de Bilbao. Bonifacio se ha convertido en un artista de muchos quilates. Atesora un gran dominio del color y sigue poderoso con la línea. En una entrevista para un periódico local, y ante la pregunta sobre quién preferiría ser, ¿Antonio Ordóñez o Picasso? responde sin titubeos: Ordónez.

1985 La Galería Juana Mordó , ademas de realizar su cuarta exposición individual presenta su obra en el stand de la feria Art Cologne´19 (Alemania).

1987 Se verifica un cambio sentimental en la vida de Bonifacio. Entra en su vida Mercedes Iturbe, con quien realiza una serie de viajes por Francia, Italia y Bélgica.

1988 Quinta exposición individual en la Galería Juana Mordó de Madrid. Viaje a México pasando del Distrito Federal a Michoacán, de ahí a Santa Clara del Cobre, Cuernavaca, Puebla, Veracruz, Tloco Talpan, Mandinga, Oaxaca; Villahermosa, Palenque, Mérida, Chichén Itzá, Uxmal, Cancún, Isla Mujeres y Tulum. Vuelven a Europa. Recorren Lyon, Burdeos, Avión y Arlés. Viajan a Estambul y después a Venecia. Más tarde visitan Estrasburgo, Colar, Reims, y Lille. Viajan en agosto por Andalucía. Expone en su ciudad (San Sebastián), en el Museo San Telmo. Fue una exposición en la que la obra iba agigantándose. Junto al dominio de la forma y el color, se añadía la ironía y el humor. Por los cuadros se veían correr racimos de amígdalas habladoras, una pata de león con un bastón casi ojo, la mosca Juanita en fumeteo continuo, un hombre-elefante que se diluye en agua-arena, ojos fragmentísticos de una buena parte de dibujos animados sin la pantalla televisiva, con el añadido de varios esputos (se piden disculpas), a lo que el microscopio convierte en procelosos compadres...

1989 Vuelven a México y reiteran los viajes a lugares ya conocidos. Se establece de nuevo en Madrid en un ámplio y luminoso estudio ubicado en una antigua escuela del barrio de Lavapiés. Le encargan el diseño de 26 vidrieras para la Catedral de Cuenca, al lado de los artistas Gerardo Rueda, Gustavo Torner y Henri Dechanet. Nuevos viajes por Francia e Italia.

 
Con el pintor Roberto Matta.

1990 En un paréntesis viajero expone en la Sala Alta de Cuenca para, en compañía de Mercedes Iturbe, emprender nuevos viajes por Francia, Marruecos, México, Cuba y de nuevo Marruecos, Andalucía, y vuelta a Francia e Italia. Se introduce en su arte Arshile Gorky, y casi al mismo tiempo Asger Jorn, para más tarde dejarse "embriagar" por las creaciones de Matta quien dijo de su pintura: “ La línea es muy buena, es una línea que canta, es una línea que baila, son líneas de veras, son las mismas líneas que se encuentran en la anatomía, en la zoología, en el ser humano. Es muy divertido, tiene algo de cervantino: en tus cuadros suceden cosas semejantes a las conversaciones entre Sancho y Don Quijote…” Sería un error creer que la inspiración baja por la chimenea del estudio del pintor hasta los lienzos con la inocencia de una flor de invernadero. El arte surge –y se nutre- del arte. Y no le demos más vueltas. Todos los artistas que son algo se encontraron a lo largo y ancho de sus vidas con esquinas obligadas por las que tuvieron que pasar. Eso es lo que les ha proporcionado su estilo propio. Aunque pueda parecer lo contrario, el arte es anterior a los artistas. Se podría añadir que en algunos momentos, Bonifacio ha superado a todos los nombrados en este párrafo, empero no es esa su intención. Lo suyo es remontar sus propias creaciones y seguir mejorando en su trabajo.

1991 Vuelven a México y reiteran los viajes a lugares ya conocidos. Se establece de nuevo en Madrid en un ámplio y luminoso estudio ubicado en una antigua escuela del barrio de Lavapiés. Le encargan el diseño de 26 vidrieras para la Catedral de Cuenca, al lado de los artistas Gerardo Rueda, Gustavo Torner y Henri Dechanet. Nuevos viajes por Francia e Italia.

1991 Se mete de lleno en el encargo de las vidrieras de la Catedral de Cuenca. Participa con la Galería Juana Mordó en ARCO 91. De nuevo la vorágine viajera por Francia y México. De pronto, se rompen las relaciones entre Bonifacio y Mercedes. Entonces el artista entra hasta el fondo de su ser en busca del tiempo perdido (o ganado, ¿quién sabe?) y se enfrasca en su trabajo creador.

 
Trabajando en las vidrieras de la catedral de Cuenca..

1992 Ilustra el libro Apuntes cervantinos hispanoamericanos , para el XIX Festival Internacional Cervantino. Aparece la monografía “ Bonifacio ” de Ignacio Ruiz Quintano que incluye textos del escritor mexicano Fernando del Paso y el que escribiera Antonio Saura, bajo el titulo El códice armenio .

1993 La Calcografía Nacional le concede el Premio Nacional de Grabado. Expone en el Salón de los 16 (Palacio de Velazquez del Retiro madrileño ) y realiza su sexta exposición en la Galería Juana Mordó de la misma capital. Exposición en la Iglesia de las Verónicas de la Dirección General de Cultura de Murcia.

1994 Ilustra el libro Un toro negro y enorme, de Osborne , según la hermosísima metáfora del autor de La música callada del toreo, el inolvidable José Bergamín. La mayor parte del tiempo de Bonifacio se centra en la especialidad del grabado. Decididamente, se ha convertido en un grabador de primera fila. Su vida plástica sigue creciendo y creciendo...

1995 Pasa a formar parte del grupo de artistas de la Galería Antonio Machón en cuya sede madrileña realiza su tercera exposición individual. Guillermo Cabrera Infante escribe un texto sobre Bonifacio para el catálogo de esta exposición. Le incluyen en la exposición itinerante, “Pintores Españoles de los 80 y 90”, de la Colección Argentaria.

1997 En una entrevista a Jorge Oteiza destinada al libro "Habla Oteiza ", al preguntarle qué opinaba sobre Bonifacio recordándole la descomunal paliza que le propinaron años atrás Jorge repentizó de esta manera: “Bonifacio está en un sitio y está en otro. Es movedizo. No sabes bien dónde está. Pero sí sabes quién es. Un tipo magnífico. Ha sido torero y es un pintor muy bueno. Ha sido

 
Con Jorge Oteiza en Alzuela (Navarra):

muchas cosas. Yo le quiero mucho. Es un tipo de una pieza. Es un hombre con imaginación. Fue torero, y para ser torero hace falta tener pelotas. Y es un pintor muy bueno, y muy buen amigo mío, además. Yo sufrí mucho cuando le sacudieron los fascistas de Cuenca…”.

1998 Realiza su cuarta exposición individual en la Galería Antonio Machón. Participa en el stand de ARCO 98 de la misma galería. Publicación del ensayo del catálogo, castellano-inglés, Bonifacio (1970-1990), de Rafael Pérez Hernando, un anticuario madrileño gran admirador del arte del pintor de la Bella Easo. Con Juan Barjola expone una colección de grabados en la Galería Amasté de Bilbao.

1999 Muere su madre. Entre la desaparición de su madre y la prohibición del tabaco y del alcohol el pintor cae en una profunda depresión que consigue ir superando.

2000 Realiza 6 litografías en el taller de Antonio Gallo para el portafolios “ La bella Otero ” de Torrente Ballester editado por Riaña Lupa.

2001 Con el título “Bonifacio en las colecciones conquenses” la Fundación Antonio Pérez de Cuenca organiza una exposición al tiempo que edita un catálogo-libro muy bien diseñado.

Se recogen en él textos de algunos de los amigos y admiradores que, en años muy separados entre sí, escribieron sobre Bonifacio y su arte. La mayoría de esas firmas abonan juicios certeros, profundos, dulces, y siempre con el trazo de la mejor de las prosas. Figuran, según el orden de aparición en las páginas, los Juan Marsé, Ramón Chao, Antonio Saura ( El Códice armenio ), Antonio Pérez, Guillermo Cabrera Infante, Alberto Portera, Óscar Collazos, Fernando del Paso, Ángel S. Harguindey, José Ayllón, Francisco Rivas, Severo Sarduy, que participa dos veces, y Serge Fauchereau. En noviembre se inaugura esta exposición que es la quinta muestra individual realizada por el artista en la Galería Antonio Machón. En en el próximo mes de febrero, Bonifacio participará en la feria ARCO 2002 en el stand de la misma galería.