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Es uno de los
pintores del llamado neoexpresionismo que goza de mayor valoración
a nivel internacional.
Comienza su dedicación a la pintura a edad temprana deleitándose
en los paisajes de su tierra natal. Ingresa en la Escuela de Artes
Decorativas de Palma de Mallorca para más tarde, en 1974, cursar
estudios en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad condal. En estos
inicios de los setenta va a ser determinante su estancia en París,
donde descubre el Art Brut. Hacia 1975 regresa a Palma de Mallorca
y forma parte de Taller Lunatic, grupo de arte conceptual.
Sus primeras
obras recogen un hondo interés por la precisa y minuciosa representación
de la naturaleza; su afán pictórico, ligado a planteamientos conceptuales
y abstractos, le encamina a realizar, a finales de los setenta,
lienzos de gran formato donde se convierte en un espía del movimiento,
de la luz y de la sombra, de la huella, del aire que todo lo baña
y lo acaricia. En este tiempo nos regala su imaginería animalística
para la que se sirve como instrumento plástico de las técnicas
del Action painting.
En
los años
ochenta viaja por distintos lugares del mundo, Estados Unidos, África
occidental o Europa, y se vuelca en el estudio de la pintura de
grandes maestros del pasado como Velázquez o Goya.
Surge entonces una etapa con un carácter de mayor violencia expresiva
pero indiscutiblemente ligada a la tradición en cuanto a la plasmación
de iconografías tradicionales y un interés por el claroscuro, la
perspectiva o la figuración.
A
lo largo de su carrera ha experimentado con multitud de técnicas y soportes
y su temática aparece con frecuencia ordenada en series como las
dedicadas a bibliotecas, cines o museos. Un viaje a África va a
inspirar una serie en la que retrata la vida en el desierto. Hacia
1990, una paleta en la que predominan los blancos se ocupa de encarnar
diferentes asuntos que trascienden lo minúsculo para alcanzar lo
cósmico. |